Month: March 2014

Maquinarias y Presidenciales: Peñalosa necesita alianzas

Históricamente a los políticos en Colombia les gusta presentarse como independientes, sin ataduras a la clase política tradicional. Este fue el caso de la “Ola Verde” de Antanas Mockus de 2010, la campaña de Noemí Sanin en 1998, Álvaro Gómez en 1990, e incluso la campaña presidencial de Luis Carlos Galán en 1982.

No es algo nuevo– el discurso es tan viejo como la panela. Lo interesante es que los datos muestran que la estrategia de independencia frente a las maquinarias es sistemáticamente fallida. Luis Carlos Galán habría llegado a la presidencia en 1990 porque ya contaba con la maquinaria del Partido Liberal; Noemí Sanín perdió en 1998 porque Andrés Pastrana tenía parte de la maquinaria del partido Conservador; Álvaro Uribe ganó en 2002 con un discurso de opinión que fue correspondido con un elevado apoyo del Congreso; Antanas Mockus perdió en 2010 porque su bancada de Congreso fue significativamente débil frente a la maquinaria en las regiones del Partido de la U y la coalición del expresidente Uribe.

Al relacionar el resultado de las elecciones al Congreso por partidos desde 1978 (post Frente Nacional), con los resultados de los candidatos presidenciales en primera ronda, se observa una estrecha relación entre el éxito en Congreso con el éxito en Presidenciales. Esto es, los candidatos presidenciales cuyos partidos tuvieron buenos resultados en las elecciones de Congreso, tienen mayor probabilidad de ganar en las elecciones presidenciales. O de otra forma, entre más apoyo de Congreso, mayores votos en Presidenciales.

pooled

En la gráfica anterior cada punto representa la votación por un candidato presidencial (eje vertical) con los votos de coalición o su partido en las elecciones de Congreso (eje horizontal). Así por ejemplo Uribe en 2006 obtuvo una votación de más del 60% en primera vuelta, apoyado con una coalición de cerca del 70% del Congreso. El resultado puede explicarse de dos formas: (i) votantes racionales que mantienen sus preferencias en las votaciones al Congreso y luego las ratifican en las elecciones a Presidente; o (ii) un juego de mutua conveniencia en donde los Congresistas se acercan a los candidatos de mayor probabilidad de ser elegidos y a su vez los candidatos presidenciales buscan a los Congresistas para tener mayor acceso a las regiones (competencia por maquinarias).

La relación es históricamente estrecha. No es un tema nuevo y por el contrario es relativamente estable. La siguiente gráfica muestra dicha relación en el tiempo, de acuerdo al año de elecciones generales.

gcorr

¿Qué nos dicen los datos para las elecciones de 2014? Aplicando las correlaciones (beta) estimadas a los resultados de las elecciones de Congreso, es posible estimar los votos esperados por cada uno de los candidatos. Esto es, dado el número de curules y el porcentaje de votación obtenido en las elecciones de Congreso, se puede estimar cuál es el porcentaje de votos esperado para las votaciones presidenciales por candidato. Para el caso del partido Conservador se tomaron dos escenarios– uno en donde la totalidad de los candidatos está con Marta Lucía Ramírez, y otro en donde se dividen 50/50 entre Ramírez y Santos ante la división actual del partido.

votos

Los resultados se presentan con un intervalo de confianza de 95%. En ellos se pueden concluir varias cosas: i) Habría una segunda ronda. ii) los Conservadores pueden definir la balanza entre Santos y Ramírez– en el escenario de división conservadora, Santos obtendría una votación de 39% lo cual le daría un amplio margen para la segunda vuelta. En el escenario de unión entre conservadores, Ramírez tiene una alta probabilidad de llegar a segunda ronda. iii) la independencia de Peñalosa le puede costar caro. Si bien algunas encuestas ya muestran una elevada favorabilidad de Peñalosa e incluso sugieren que derrotaría a Santos en una segunda ronda, la falta de apoyo en las regiones y de Congresistas pone en peligro sus aspiraciones.

Mi percepción, aunque aun no comprobada, es que las encuestas tiende a subestimar el factor “maquinaria” y por el contrario capturan mejor el voto de opinión. Lo mismo sucedió con Mockus en 2010. Para las pasadas elecciones de Congreso las encuestas daban por muerto al partido Conservador y sobrestimaron el efecto de opinión del Centro Democrático (ver encuestas). Nada más lejano a la realidad– como se observó posteriormente, los ganadores de las elecciones fueron los candidatos de maquinaria de los partidos tradicionales (a excepción del caso Uribe que sin embargo obtuvo menos curules de las esperadas).  Con Peñalosa puede suceder lo mismo– veo con una muy baja probabilidad que un candidato sólo reconocido en Bogotá (ver gráfica abajo) pueda vencer las maquinarias tradicionales sin alianzas con otros partidos. Creo que las encuestas están capturando el efecto “Bogotá-Medellín” de las elecciones de Congreso en donde la coalición del Presidente Santos perdió, así subestimando el efecto “maquinaria” de las regiones (que particularmente en la Costa muestra tasas de participación mayores a las de las ciudades). 

map

Me parece valerosa la actitud independiente de Peñalosa, pero la historia muestra que con su baja influencia en el Congreso no le alcanza para la presidencia. Yo apoyo la valentía pero castigo la ingenuidad. La política es de alianzas, coaliciones y puntos en común entre las diferencias ideológicas. Bienvenido escoger una experta en educación como fórmula Vicepresidencial, pero para ser realista creo que es momento para hacer alianzas. ¿Por qué no con los Char? (que sorpresivamente no estuvieron en el lanzamiento de campaña de Santos); ¿por qué no con facciones del Partido Liberal? ¿con los sectores cristianos? De no hacerlas, necesita compensar el efecto “maquinaria” con voto de opinión que lo distancie frente a los otros candidatos, que por juzgar por el lenguaje de hasta el momento, no parece mostrar ideológicamente mayor diferencia frente a Santos. 

Edit: Mar 21. de 2014 (2pm). Como lo sugiero en el post, La Silla Vacía encuentra que las encuestas “inflaron” a Peñalosa al sobrestimar la población urbana, joven y de clase media. Una nueva encuesta Gallup con la muestra correcta encuentra, sorprendentemente, datos muy similares a los estimados días antes por el post.

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